Cuando terminé de escribir mi pirmer libro, como es de costumbre, comencé a corregirlo y en verdad no me había percatado que lo que en realidad hacia era revivir la historia que había surgido de mi mente. Humildemente les comento que me apasionó escribirlo, me sentí muy complacido haberlo terminado, pero rconozco que habia un halo de tristeza porque ya no compartirian conmigo, las horas de las noches, esos personajes que plasmaron en la computadora sus vivencias, sus alegrías y penas. Los presonajes habian sido como hijos nacidos de mi, sin duda eran mis hijos y ahora que maduraron se iban para recorrer sus propios caminos a ver que destino les tocarian.
No se si serán las musas o que, pero cuando revisé una y otra vez aquellos escritos, me sorprendia a mi mismo porque habia escrito cosas que no sabía que las sabía; ¿me explico?. Una cosa sí sabía, era la imperiosa necesidad de contar algo, una historia. De alguna manera lo habia hecho pero más allá del hecho de tener la vocación de literato, me daba cuenta que había cosas dentro de mi que necesitaban salir.
Pero que cosa extraña de hacerlo. A menudo la gente le cuenta sus cosas a sus amigos, a sus parejas, o quien sea de su más extremada confianza y cariño. También me percaté desde que recorría los chats al comienzo de mis incursiones por internet que miles de personas decian cosas o compartian intimidades con otros que ni siquiera conocian. Más allá de el escondite que les proporcionaba el cyberespacio, había una necesidad de contar cosas, de decir como se sentian, de buena o mala manera. También me di cuenta que la soledad había inundado al mundo, que la discriminación había hecho su tarea con los obesos, los homosexuales, los divorciados (más con hijos), los discapacitados, los débiles, en fin…
Por cierto que es una muy buena manera de comunicación la de internet, en ella casi se refleja la vida del mundo misma. Todo lo grandioso y la más nefasta basura. Sin embargo, como señalaba antes, fue y es el albergue a miles y miles de almas que necesitan ser escuchadas, halagadas, mimadas, ser alguien en el mundo para alguien más.
Quien les escribe estas líeas no ha sido justamente un ejemplo de ser humano, nunca más lejos que ello. Seguramente mi porpio egoísmo, mi vanidad, mi desperjuicio me habían llevado por senderos bastantes escabrosos. No fue el mundo sino yo mismo el me autoexcluí, me discriminé a mi mismo. Mientras, la vida pasaba, pero ninugna vida pasa en vano, te van marcando cosas, hechos, vivencias, logros, perdidas, alegrías y tristezas. Pero sobre todo hubo algo en una época que me marcó con furia y fue la soledad.
La soledad es uno de los males mas desbastadores en un mundo hiper comunicado como el que hoy vivimos. Tanta nececidad de ser parte de la sociedad con todo lo que exige ser parte de una de consumo, de status y de pertenencia, es que perdimos la comunicación entre nosotros. Nuestros hijos, de seguir así, les tocará un futuro más que difícil para sobrevivir como individuo social y afectivo.
Lo que escribo en mis novelas no me ha pasado a mi en un todo, mucho de las cosas las he visto de otras personas, otros hechos o simplemente invención. Incluso he escritos ideas que ni siquiera las comparto, pero es parte de la vida y tal vez esa idea no esté equivocada sino sea yo el errado. De todas maneras, lo que intento decir es que a parte de mi vocación, he podido ser observador de mis propios errores, un reconocerdor de mis enfermedades y gracias a la vida, conocía a mucha gente que con su sabiduría me ayudaron a comprender un montón de cosas y hechos que son lo que me forman en la perosna que soy.
Y sostengo esto porque me he dado cuenta que al fin y al cabo uno mismo es artífice de su vida y su condición en ella. Cuando comprendamos que nada es un castigo y todo es un aprendizaje, comenzaremos a ser mejores para nosotros primero y luego para los demás.
Pues no creo que alguein merezca ser amado si no se quiere a si mismo y no hablo de ser vanidioso, hablo primero de acptarse con todos los errores y aciertos que tengamos y luego, sabiendo en donde fallamos, comenzar a trabajar en esas cosas que queremos que cambie. Pero solo vas a cambiar si queres que así sea, de verdad, convencido.
Los Celtas comentaban mucho sobre estas facetas, así también los Mayas, Los Tibetanos. Se puede ver en los estudios de Control Mental, deReki, Llama Violeta, Llave Mariana, Metafísica, etc.
Antes que nada, debemos curarnos a nosotros mismos y luego podemos curar a los demás. No tiene nada de misterioso, solo es cuestión de tenernos paciencia a nosotros mismos y dar cuenta de ello en cada acto diario de nuestras vidas.
Las cosas cambian aunqye a veces no nos precatemos de ellos o no querramos que así sea, pero es parte de la evolución.
Yo soy de los que creen que el infierno está aquí mismo, donde pisamos y que el cielo no está arriba sino en este mismo sitio, esperando que nos demos cuenta de ello, que comenzemos a cosntruirlo. No hay gobierno, ni regímenes, ni dogmas que te lo impida. La única cárcel está dentro tuyo.
No prentendo ser un maestro de nada ni parecerme a un pastor de televisión. Sí me encanta descubrir que cada día hay más gente trabajando en un mundo mejor, en la Nueva Era del Hombre.
No importa si crees en Dios, en Mahoma, en Buda…o sos ateo, mucho menos si sos gordo o gorda, feo, viejo, discapacitado o crees que no tenes fuerzas, estás para algo, aún la gente mala está para algo… Todo es aprendizaje.
Escribo novelas de ficción, me encantan las historias mitad realidad, mitad fantásticas, pero me gusta contar del alma del hombre, me gusta creér en él. Tal vez con mi vocación pueda comunicar entonces… Una vez alguein me dijo que ”Quien conoció al odio alguna vez, puede entonces conocer profundamente el valor del amor”.
Si te sirve contar tu historia para reconocerte y salvarte, hacelo… es muy probable que entonces estes salvando a muchas vidas. ¿Lo ves? Primero te amas para poder amar luego a los demás… Y lo que dás, será devuelto con creces.