Es el tiempo de la primera cosecha, y de las semillas que asegurarán la futura cosecha. Místicamente, el Dios pierde su fuerza, al pasar su punto máximo, ante la mirada triste y alegre de la Diosa, pues su semilla crece en su vientre y él renacerá. Es un punto de poder en el año, un sabbat mayor, simbolizado por la figura del León, el querubín del fuego:
Los celtas tomaban y toman esta fecha para celebrar matrimonios, pues el enlace entre el hombre y la mujer no solo significaba la conjunción del amor sino también el agradecimiento de devolver ese gesto a la tierra natural que les da el sustento, la esperanza que las cosechas den semillas que serán las elegidas para germinar nuevamente y aguardar su nacimiento para el Beltain (festividad de primavera).
Es una época propicia para buscar la procreación, que las mujeres busquen ser fertilizadas por sus esposos y mantener la estirpe que cuidará las tierras y será bendecida por la naturaleza.
Si bien representa la muerte del Dios Lugo, la manera en que la cultura celta ve a la muerte es un paso más, como un reciclar a la vida, pues por ser hijo de Belt, renacerá en la primavera.
Es así como entienden el alma los celtas, por ello que para ellos el alma sigue, aprende, tiene esperanzas de renacimiento en nuestro mundo.
De algún modo tiene puntos de contacto con el cristianismo, desde la resurrección de Jesús y la esperanza de tal cosa para todos los hombres.
Sobre todo, es magnifico este tipo de pensamiento, de creencia, porque moviliza, energiza a través del agradecimiento y la espera de nuevas cosas.
Desde ya, espero que ustedes, desde lo que crean o no, desde lo que aprendan o no, desde todo lo que hagan o les pase, porque eso si es una elección y no hay vueltas; tengan la prosperidad desde aquellas cosas que quieran renovar, quemar todo aquello que ya no sirve, lastima o provoca anquilosamiento. Sea entonces transmutado en cosas buenas y productivas. Luego de la época de oscuridad que sobreviene con el invierno, la primavera, como símbolo inequívoco de la renovación y la luz, sea en todos los rincones del mundo y en el alma del hombre.
LUIS NELLA