Danna, es la diosa por excelencia de los celtas, es la deidad más reconocida y en el presente, sobre todo en Irlanda, se la sigue adorando, homenajeando y festejándola.
Esta diosa celta es la dueña y guardiana de los bosques y en las épocas de esplendor de la cultura celta, solo las mujeres podían ingresas a esos bosques. Los hombres se mantenían en las periferias a donde llevaban objetos valiosos o brebajes como símbolo de pedido de protección, prosperidad o agradecimiento.
Los bravos guerreros, antes de partir a las guerras, llegaban a las orillas del bosque y colocaban sus espadas sobre el suelo, luego pedían a Danna que los bendijera con su luz y fortaleciera sus corazones y almas para no defraudar en el largo camino del guerrero.
Como señalaba antes, las mujeres tenían solamente la autoridad para internarse en los bosques y las druidresas (Mujeres elevadas intelectual y espiritualmente) se reunían con sus discípulas en largas ceremonias de iniciación. Allí memorizaban historias y palabras para mantener de alguna manera la cultura y la sabiduría.
Es por eso que en la cultura celta, la mujer está relacionada con todo lo que sea tierra, naturaleza, belleza tanto física como del alma; y para un hombre el más alto honor en su tribu era casarse con una mujer.
Cuando uno está en esas inmensas y bellas praderas del norte de Irlanda del Sur, reconoce inmediatamente porque la mujer esta presente en toda la naturaleza. El viento mueve los trigales y tal como el movimiento de una cabellera femeninamente larga. Los riachos corren arrullando como una madre lo hace con su bebé. La primeras nieves del invierno en las colinas poseen la textura de la piel de la hembra y los atardeceres parecen el cerrar de los ojos de una muchacha en el horizonte rojizo y azulado.
Fundamentalmente, para el celta, la fertilidad es una de las condiciones más importante y a la vez asociada a la mujer. Así como la fertilidad de una mujer que determina luego la dulce espera de nueve lunas para el nacimiento de su crío, así se espera la fertilidad de la tierra en sus sembradíos a la espera de una buena cosecha.
La conjunción ente el hombre y la naturaleza es tan fuerte y permanentemente plasmada en todas sus creencias. La mujer de ninguna manera está un escalón mas bajo, En la cultura celta posee la misma condición que el hombre y predomina en todo lo que tenga que ver con la naturaleza.
Y el alma… Desde lo femenino es que se exalta tanto en la hermosa cultura de los celtas. Donde todo tiene sentido y belleza. Por eso Danna representa a la mayor deidad Celta, en ella encierra todo lo importante y bello que el alma de un pueblo bravo, guerrero pero espiritualmente profundo.
Como dirá un amigo irlandés: Si recorres las colinas que forman los senos femeninos, besas su vientre cual verde valle y llegas cuesta abajo para internarte en su bosque; entonces no hay dudas que la naturaleza es mujer.