Los celtas siempre tuvimos un dicho: “Jamás dejaré a un hermano herido en medio del campo de batalla”. Por la cultura guerrera que ha tenido este pueblo, la bravura y el honor en las batallas, está vinculada con la amistad. Es también cierto que se mantien los ritos de juntarse, como si se tratasen de latinos, los celtas se reunen para festejar eso que sienten como amistad, algo indivisible y que hasta se confirma con la sangre misma.
Cu Chulainn, quien fuera el guerrero místico más importante de Irlanda, se lo conocía como el más bravo, valiente y temerario de ellos. Nadie se atrevía a contradecirlo y aquellos pocos que osaron desafiarlo, nunca pudieron contar el desenlace. Para esos tipos de guerreros, cuando se organizaba un festín, los cuartos traceros del jabalí les pertencecía, como simbolo de honor y de bravo guerrero y nadie más podría reclamar esa porción a no ser que otro guerrero lo pretendiera con una previa declaración de duelo a muerte. El más bravo comia esos cuartos traceros, sin embargo, Cu Chulainn compartía con sus guerreros esos cuartos, por conciderarlos hombres de sus mismo destino. Lo entendía por conciderarlos en la lealtad, el desprendimiento por un destino y la compartición de la libertad.
De allí nace lo que se conoce como honor celta, el de los campos de batalla primero y luego en la palabra, en el afecto, en lo que se concideraba una persona de bien que se convertiria en un amigo. Aquel que comparte muchos destinos en un gran destino.
Las almas gemelas tiene también esa afinidad, cuando se vibra en la misima frecuencia, cuando se complementa excelentemente, cuando tienen un mimso objetivo, y más aún noble, cuando desde el amor trabajan para sumarle al mundo un proósito mejor. Y esto no es privativo al celta, sino a todas las almas universales, a todos los seres humanos sin distinción. La amistad no tiene raza, religión, culutra o algo distintivo o limitante. La amistad es una derivación del amor, quel que proviene del alma, que no se explica, ni se le rinde cuenta. Por cuenta de la magia de la vida, para que la disfrutemos y multipliquemos amor a un mundo que bien lo necesita.